¿Quién le habrá hecho calzón chino a ese hombre que está colgado en el obelisco? Se preguntaba una muchedumbre, entre bocinazos, mirando para arriba, en pleno corrientes y 9 de julio. Una mujer caminó tranquilamente y se alejó del hecho por una de las dos avenidas, no importa cual. Los lunes son difíciles, pensaba la mujer mientras se bajaba las mangas de la campera, mucho más cuando el fin de semana no se descansa.
El sábado, esta mujer, había recibido la invitación de un boliche: "Las 100 primeras chicas que vengan en calzas o short entran gratis y se ganan una consumición"
Por supuesto se puso un short arriba de la calza y entró gratis dos veces y se ganó dos consumiciones. Tan animada se sintió que se quedó en tanga y se ofreció a servir tragos a toda la platea masculina. Subida a la barra y bailando el meneaito preparó todo tipo de pedidos para la muchachada con alegría y buena onda.
Dio la puta casualidad que a la hora, aproximadamente, los hombres comenzaron a tener dolor de panza y al cabo de media hora más los baños no daban a basto y todos comenzaron a cagarse encima. Algunos llegaron a la vereda y los más veloces a los taxis pero el boliche quedo todo lleno de mierda. Las mujeres patinaban y caían en la caca del hombre más cercano, todo era desconcierto. Hasta el dueño del lugar se desgraciaba con fuerza mientras la miraba salir sosteniendoce de las paredes, ella, tan bella en tanga pero con un sobretodo porque hacía frío. La veía ir resbalando con clase y pensaba: “que pena, justo hoy que estaba regalada... justo hoy tuve que comer el puchero vegano que me hizo mi novia, cuando van a entender estos veganos que tanta verdura hace mal”.
El olor era nauseabundo, la noche estaba en pañales pero se había desbordado. El suceso no trascendió porque las moscas llegaron antes que las ambulancias y ya todos sabemos que las moscas se comen la caca. Ella caminó a la luz de algunos faroles dejando atrás los estridentes sonidos.
Lo que ocurrió es que el lunes a la tarde, el tipo con el que ella andaba ahora, estaba haciendo zapping y por esas cosas que tiene la vida se quedó unos minutos en un canal de noticias. Lo que vio fue como un grupo de bomberos pudieron bajar con vida a un hombre que estaba colgado de su calzón en el obelisco.
El damnificado, todavía en shock, fue interrogado por una reportera
- ¿Nos puede contar que le pasó?
- Sí, yo le dije un piropo a una señorita y después no recuerdo más nada
El damnificado, todavía en shock, fue interrogado por una reportera
- ¿Nos puede contar que le pasó?
- Sí, yo le dije un piropo a una señorita y después no recuerdo más nada
Nadie le creyó, salvo su mujer que se fue llorando. Los conductores del noticiero cerraron el informe diciendo que el hombre estaba siendo investigado, se sospechaba que había sido víctima de un ajuste de cuentas mafioso.
Luego, el tipo con el que ella andaba ahora, tuvo una molestia en la costilla y ella, en algún lugar se estaba descostillando.
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